Monday 6 de February, 2023

Prisión perpetua para Luis Mieres, el pizzero que asesinó a su empleado Jorge Zágari en Ituzaingó

El tribunal lo condenó por homicidio calificado por codicia, es decir, se demostró que lo hizo para no pagarle el sueldo. El hijo de su pareja, Martín Silva Albornoz, recibió una pena menor: dos años por encubrimiento.

Luis Ernesto Mieres fue condenado a prisión perpetua por el crimen de su empleado Jorge Zágari

El Tribunal Oral Criminal Nº 5 de Morón condenó a la pena de prisión perpetua a Luis Ernesto Mieres, el dueño de la pizzería ubicada en la calle Pérez Quintana al 3.700, en el barrio San Alberto de Ituzaingó. En el mismo fallo, la justicia sentenció a dos años de prisión -que técnicamente ya cumplió porque llegó detenido al juicio- a Martín Silva Albornoz, por ser considerado autor del delito de encubrimiento agravado de la acción criminal de quien era pareja de su madre.

Cabe recordar que el asesinato del trabajador se produjo el miércoles 9 de diciembre de 2020 en el negocio ubicado en la calle Pérez Quintana al 3.700, en Ituzaingó, a donde la víctima se había presentado a cobrar su mensualidad. Eso originó una discusión con el propietario del local, quien era renuente a pagar el salario de un empleado que no estaba yendo a desarrollar su tarea por estar exceptuado (por una patología previa) a raíz de la emergencia sanitaria devenida de la pandemia de Covid-19.

En esas circunstancias Mieres tomó un fierro tipo barreta y lo mató a golpes para luego hacer desaparecer su auto y enterrar sus restos en la vivienda ubicada atrás del negocio. Para el tramo posterior al brutal asesinato el acusado contó con la colaboración Martín Silva Albornoz. Ambos llegaron detenidos al juicio y, al ser acusado por el fiscal por un hecho menor, recuperó su libertad.

Con lágrimas en los ojos, Florencia fue la voz que expresó el sentimiento de la familia Zágari tras conocer el fallo. “Es lo que esperábamos, siempre tuvimos fe. Este asesino va a pagar por lo que hizo”, reflexionó la joven, sobrina y ahijada del hombre asesinado. “Con la sentencia al hijastro, que lo encubrió, no estamos conformes. Mi tío pesaba 150 kilos, y trasladar un peso muerto un hombre grande no puede hacerlo solo”, consideró. En el seno familiar hay convicción de que Silva Albornoz tuvo mayor participación en el hecho que la probada.

Tras el hecho, Mieres enterró en cuerpo del empleado debajo del piso de su propia vivienda, en donde improvisó una carpeta de cemento para ocultar los rastros de lo que hizo. Al otro día de madrugada, el asesino y Silva Albornoz trasladaron el Peugeot 405 de Zágari hasta las calles Piedrabuena y Álvarez Thomas, de Merlo, donde lo abandonaron tras prenderlo fuego.

Casi una semana después del brutal crimen, el asesino se quebró y confesó todo ante la Policía primero y ante la fiscal después. Desde entonces pasa sus días preso, actualmente alojado en la Unidad Penal 39 de Ituzaingó, ahora por el resto de su vida.

Jorge pesaba casi 150 kilos: para su familia es imposible que el asesino haya actuado en soledad y movido el cuerpo en por lo menos dos oportunidades