Sunday 25 de September, 2022

Ramos Mejía: condenaron a prisión perpetua a un hombre por el crimen a golpes de su novia embarazada

Julieta Mena fue asesinada en 2015 mientras cursaba el segundo mes de gestación por su pareja de entonces, Marcos Andrés Mansilla. El tribunal lo condenó por considerarlo autor del delito de “homicidio agravado por el vínculo y aborto”.

Violencia de género
Julieta Mena y su asesino, Marcos Mansilla, condenado a perpetua

Un hombre fue condenado a prisión perpetua por el crimen de su novia, Julieta Mena, la joven embarazada de dos meses y medio asesinada a golpes en su casa de la localidad bonaerense de Ramos Mejía, en octubre de 2015. La máxima pena prevista en el Código Penal recayó sobre Marcos Andrés Mansilla (35), por el delito de “homicidio agravado por el vínculo y aborto”.

Los fundamentos del fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 del Departamento Judicial de La Matanza, se dieron a conocer anoche durante una audiencia a la que concurrieron familiares de Mena (23), junto a padres de otras víctimas. El Tribunal estuvo presidido por la jueza Gabriela Silvia Rizzuto y conformado además por los jueces Matías Mariano Deane y Gerardo Gayol.

En fallo unánime, los magistrados dieron por acreditado que Mansilla tuvo “intención” de asesinar a Mena y que aprovechó su “mayor condición anatómica” para aplicarle “múltiples golpes de puño y patadas” en el cuerpo de quien era su pareja “desde hacía tres años”. “Politraumatismos torácicos con fracturas frontales, hemotórax, contusiones pulmonares, estallido del cráneo y del hígado, lesiones en zona anal y vaginal, desencadenando el deceso de la afectada como el del feto de dos meses de gestación que llevaba en su vientre” fueron las heridas descritas por los peritos durante el juicio.

Los expertos también determinaron que “la lesión anal se relacionaba con la introducción de un elemento punzofiloso en la zona y las lesiones en la vulva con una patada o golpe de puño” y vincularon estas heridas con la muerte del feto. Durante la lectura de este tramo de los fundamentos, los familiares de Mena estallaron en llanto.

El condenado ingresó a la sala de audiencias entre insultos de allegados a los familiares y de integrantes del Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) que permanecían en la puerta, y durante la lectura de los fundamentos del TOC 5 permaneció inmutable y con la mirada en el piso. En tanto, presenciaron la audiencia Marcela Morera, la madre de Mena y sus hijas; su esposo, Mario Leal; Fabiana Túnez, presidenta del CNM; y Jimena Aduriz, madre de la adolescente asesinada Ángeles Rawson.

El Tribunal, entre otras cosas, basó su fallo en testimonios de testigos, como el de la madre de Mena, que declaró que Mansilla “la manipulaba mucho” y que se “llevaban muy mal”. “Mansilla la había sopapeado pero dijo que ella se lo merecía” indicó la madre en alusión a un episodio en el que le había descubierto moretones en el brazo a su hija. Otro de los testimonios considerados fundamentales fue el de un cuñado de Mena, quien vivía en una casa contigua a donde ocurrió el asesinato y dijo haber escuchado “gritos y golpes” en la noche del crimen.

En su declaración, el testigo afirmó que escuchó decir llorando a Mena “basta, no me pegues más”, mientras Mansilla le gritaba “con cuantos me cagaste negra de mierda, quien te crees que sos”. El testigo también aseveró que minutos después escuchó que Mansilla lloraba y decía “Julieta despertate, no me hagas esto”, por lo que llamó a Morera y a la Policía.

El TOC 5 también llegó a la conclusión de que el caso encajaba “en el concepto de femicidio”, ya que Mansilla había «cosificado» a la víctima y había logrado que se alejara de su círculo íntimo, al tiempo que la hostigaba físicamente y verbalmente durante el último año. Tras la lectura de la condena, Mansilla, quien había presenciado la audiencia en soledad, fue retirado por tres efectivos del Servicio Penitenciario, mientras los familiares le gritaban “cobarde” y “cagón”.

A la salida, la madre de Mena destacó que se trató de un fallo «ejemplar» y que lo más difícil fue enterarse “de todo lo que le había hecho” Mansilla a su hija.
“Fue muy estremecedor escucharlo decir ‘yo no maté a Julieta’ y no tener ningún remordimiento. Da asco, no entiendo como una persona puede actuar así” agregó Morera.

El crimen fue cometido el domingo 11 de octubre de 2015, alrededor de las 2, en una vivienda situada en la calle Pasco 289, casi esquina Bolívar, en Ramos Mejía, partido de La Matanza, donde vivía Mansilla con su familia. Julieta vivía con su madre a pocas cuadras de ese inmueble pero pasaba la mayor parte del tiempo con el novio. En esta ocasión, el hombre iba a concurrir con la joven y una pareja a un cumpleaños aunque finalmente no lo hicieron.

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