Tuesday 26 de January, 2021

Se cumplen 20 años de la masacre en la cancha de Almirante Brown en la que un policía asesinó al hincha de Morón Mariano Guaraz

“Sigo pensando que el suboficial Alfredo Silva tendría que estar preso”, indicó a Primer Plano Online José Luis Chammah, sobreviviente de la feroz represión en Isidro Casanova. El muchacho asesinado tenía tan sólo 17 años y había cometido la osadía de ir a alentar al club de sus amores: Deportivo Morón.

El mural que recuerda a Mariano Guaraz está ubicado debajo de la tribuna popular del Deportivo Morón

La tarde del 16 de diciembre de 2000 era soleada y calurosa. Un escenario ideal para mirar fútbol. El destino quiso que el último cotejo de ese año sea nada más y nada menos que un clásico: en Isidro Casanova, Almirante Brown recibía el Deportivo Morón. Todavía en la Argentina se permitía la presencia de hinchas locales y visitantes.

Poco después de comenzar el complemento se desataron incidentes en la tribuna en donde estaban los simpatizantes del ‘Gallo’, que habían roto el alambrado perimetral. Para custodiarlo y evitar la invasión al campo de juego fue la Policía, que se ubicó en un espacio reducido entre los hinchas y el paredón del tejido roto.

“Fue una provocación. No entraba un alfiler y los policías ahí era como poner un Chaski Boom para que estalle todo”, recuerda José Luis Chammah, sobreviviente de esa sangrienta jornada, en diálogo con Primer Plano Online. La presencia policial lo que hizo fue enardecer los ánimos, comenzaron los empujones y llegó la represión, que desató la tragedia.

En esa balacera, la peor parte se la llevó Mariano Guaraz, de apenas 17 años. El joven recibió dos tiros: uno en la pierna y uno en la arteria renal, que lo desangró. Murió llegando al Hospital Paroissien, a donde fue trasladado de urgencia. Chammah, por su parte, padeció dos disparos en la espalda, uno en el cuello, dos en brazo derecho y otro en brazo izquierdo. Fueron seis plomos en total. Miguel Lobato, el último de los heridos en la masacre, sufrió cinco balazos en un pie. Los tres terminaron en ese nosocomio.

Pocas horas después del hecho, el oficial Alfredo Silva, quien cumplía servicio en la Comisaría 8ª de Lomas del Mirador, declaró ante el fiscal que investigó el caso que se equivocó al cargar el arma, y puso “balas de plomo en lugar de postas de goma” en el rifle Remington 1270, con el que disparó. En julio de 2003, la justicia de La Matanza condenó a 18 años de prisión a Silva por la muerte de Guaraz y la tentativa de homicidio de Chammah y Lobato.

“Fue una masacre de verdad, parecía una película de ficción. La Policía disparaba balas de plomo», reflexiona ‘Jochu’, amigo de la casa y exintegrante del equipo del programa periodístico Primer Plano. “Quienes me hacen sentir que esta fecha es importante son más que nada mis seres queridos, mis amigos, la gente cercana. Sobre todo mi vieja, que se acuerda de saludarme como mi segundo cumpleaños”, se emociona.

José Luis Chammah el día que decidió volver a la cancha del Deportivo Morón tras la fatídica jornada en la que fue baleado en Casanova

“La vida me dio otra oportunidad y hay que vivirla como tal”, deja como mensaje cuando este medio le hace revivir la fecha. “Acordarme de todo juega a favor y en contra, pero sobre todo me parece que hay que analizarlo por el lado de poder educar a nuestros hijos en relación a que el fútbol es una pasión, es hermoso, es fantástico, pero no es algo para poner en juego la vida”.

“Mi vida estuvo en riesgo y tuvimos que padecer la muerte de Mariano Guaraz en manos de un delincuente disfrazado de policía, que sigo creyendo que debería estar preso para siempre por lo que hizo”, fueron sus palabras finales de una herida que aún no cicatriza.

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