Wednesday 7 de December, 2022

“Si Dios me devuelve la vista yo a este pibe lo perdono”: la frase del joven agredido en el boliche Roca Bruja

Después del ataque, el violento se retiró del lugar y a las horas se presentó en la Fiscalía Nº 3 de Morón, que estaba de turno en la madrugada del sábado, para ponerse a disposición de la justicia. Mientras, el chico atacado recibió varios puntos de sutura para reconstruir parte del rostro dañado y “perdió el cristalino del ojo, que mediante un trasplante quizá pueda recuperar la visión”.

Una versión de Nico posando para la cámara y su ojo a la miseria tras el bestial ataque que sufrió

Nicolás García ya está en su casa. Lejos de estar curado, su recuperación recién empieza: los médicos dispusieron que se vaya rápido del Hospital Italiano, a donde fue llevado de urgencia tras el brutal ataque y a traición que sufrió en el boliche Roca Bruja, de Hurlingham. Es que, además de la gravedad de las heridas, por las cuales perdió el cristalino del ojo izquierdo y con eso la visión, el muchacho es diabético, y padecer alguna infección intrahospitalaria complejizaría su cuadro de salud.

En conversación con Primer Plano Online, el papá del muchacho, Ariel García, contó cómo fueron las horas posteriores a ese llamado que nadie quiere recibir. Y se manifestó “agradecido” con la gente del local de esparcimiento nocturno, que “se portó muy bien” con su hijo, a punto tal que le dieron las primeras curaciones y luego lo trasladaron al hospital San Juan de Dios, de Ramos Mejía, el que le correspondía por su obra social.

“Cuando llegó lo cosieron y el cirujano se dio cuenta que tenía el ojo cortado y dijo que lo llevemos al mejor lugar para operarlo. Y no sé cómo terminamos en el Hospital Italiano. En el mientras tanto nos decían que si no lo operaban en dos horas perdía el ojo”, narró con angustia el papá de Nicolás. “Lo operó un cirujano de primera. Hoy lo vio de nuevo y nos dijo que fue un milagro que no hayan tenido que sacarle el ojo. Y que recemos a ver si en un año le podamos hacer un trasplante para que recupere la visión”, agregó.

Nicolás García fue la víctima de una violencia irracional que no encuentra límites: el atacante está detenido

Ariel sigue conmocionado. A punto tal que no puede realizarle las curaciones a Nicolás, que está en manos de su madre. Es que cada dos horas le tiene que poner gotitas en el ojo agredido y cuidar las heridas en el pómulo, que es la parte que directamente el atacante le arrancó y tiene toda cosida. “Me lo arruinó”, sintetiza el papá.

El hombre también aclaró que su hijo “no es amigo” del agresor, sino que “lo vio dos o tres veces nomás”. “Darle así, de esta manera tan cobarde, por la espalda, no lo puedo creer”, señaló, y describió cómo fue la secuencia según le reconstruyó Nicolás. “Se acercó a la mesa en la que estaba, le dijo ‘guachín, mi novia’. Mi hijo le contestó que se quedara tranquilo, que no le dio ni un beso, pero le aclaró que no era su amigo, así que no tenía que decirle eso. Y como a la hora fue y le dio de atrás, como si nada”, se explayó.

No lo vio venir, no se pudo defender. Hasta me da pena que se vaya a comer varios años de prisión por lo que hizo. Pero no puedo creer cómo se fue a bordo de un coche de cien mil dólares, dejó tirado a mi hijo y ahora está preso, porque es un pibe como los nuestros”, se sinceró Ariel. “Basta de botellas y de vasos de vidrio en los boliches”, pidió.

El escándalo se desató en el interior del boliche Roca Bruja, de Hurlingham, sobre colectora de Acceso Oeste

Nicolás tiene dos hermanas más, de doce y once años. Su diabetes lo expuso como paciente de riesgo en la pandemia y sobrevivió, como dijo su papá, porque lo tuvimos “en una cajita de cristal”. “Y ahora nos pasa esto. Mi hijo es un fenómeno, no sabés que buena persona. Hace poco trajo a casa a un pibe que conoció por redes que tuvo un hongo negro y se quería suicidar, y lo ayudamos para la operación. Y estoy shockeado por lo que le hicieron”, concluyó el papá. Y cerró con una frase que hace un rato nomás le dijo su hijo: “si Dios me devuelve la vista yo a este pibe lo perdono”.

En la agresión, Santiago Martínez, el sujeto que actualmente está detenido acusado de homicidio en grado de tentativa y venganza transversal, lastimó a la chica que fue su novia hace tres meses y a una amiga de ella. Por ese motivo la causa pasó a la Fiscalía Nº 12 de Violencia de Género, y quedó a cargo de la fiscal María Alejandra Bonini. El abogado de la víctima es Gastón Marano.

Y una aclaración: si buen Martínez se entregó lo hizo al corroborar que tenía patrulleros policiales en la puerta de su casa y la de su mamá en Ramos Mejía esperándolo para ser arrestado. En esas circunstancias un abogado tramitó su entrega ante la Fiscalía Nº 3 de Morón, que fue la primera que intervino: lo hizo doce horas después del sanguinario y artero ataque.

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