Saturday 15 de May, 2021

Tenía pedido de captura por el caso del panadero justiciero de Rafael Castillo y mató al primo de un tiro en la cabeza

La historia resume la impunidad con la que algunos malvivientes se mueven por los barrios del conurbano sin que nadie los busque. Matías Coria le disparó a Joel Vidovi en lo que se supone fue un hecho accidental, mientras jugaba con su arma. Desde el 22 de marzo continúa prófugo, ahora por las dos causas.

Joel Vidovi fue asesinado de un disparo en la cabeza que ejecutó su primo, que sigue prófugo de la justicia

La noche del 22 de marzo pasado, Joel Vidovi, de 17 años, estaba a punto de sentarse a cenar en familia en su casa de Isidro Casanova. De repente, un joven del barrio lo pasó a buscar y le pidió que lo acompañe hasta la casa de su primo, Matías Coria. “Mamá, enseguida vuelvo”, dijo el muchacho. Y partió en ojotas y short, porque la idea era retornar para no perderse la comida, ni encontrarla fría.

Diez minutos después, Brenda, la hermana de Joel, recibió un llamado telefónico. “Vení urgente que tu hermano tiene un tiro en la cabeza”, decía la voz del otro lado. De inmediato, toda la familia salió corriendo hacia el lugar, en lo profundo del corazón con la esperanza de que sea un error y se hayan equivocado de persona. Pero no fue así.

Todo pasó en la puerta de la casa del tío de Joel, hermano de la madre del muchacho. Con un charco de sangre alrededor de su cabeza, el jovencito yacía en el suelo. Mucha gente acumulada allí gritando que era él, dado que lo conocían del barrio. Junto al chico estaba su primo Matías, que en el entrevero de gente de golpe desapareció.

“Llamen a mamá”, le alcanzó a decir su hermano mientras Lucas lo alzaba en brazos y corrió hacia el hospital

Cargaron rápidamente en sus brazos al adolescente, lo llevaron al hospital Paroissien de Casanova donde, ni bien ingresó, los médicos advirtieron la gravedad del cuadro. En el trayecto, Joel intentaba balbucear lo ocurrido, pero no podía. Su cuadro se agravó a tal punto que, 48 horas después y luego de haber sido trasladado al hospital del Bicentenario de Esteban Echeverría, falleció. Y dio paso a un clamor por justicia en su familia.

QUÉ PASÓ ESA NOCHE

Diez minutos después de la salida de Joel rumbo al encuentro con su primo, en la puerta de la casa de su tío se escuchó un disparo. “Nooo, Joel noo”, fue el grito que se oyó luego del estruendo. Matías de inmediato golpeó la puerta de un vecino, al cual le dice “se escapó el tiro”, según consta en el expediente judicial del caso. El hombre constató que en el suelo estaba la víctima, aún con vida pero con un orificio en la cabeza.

“Llévenselo de acá que va a venir toda la gorra (en alusión a la Policía)”, gritó el asesino. Estaba visiblemente nervioso y caminada de un lado a otro pero en ningún momento se acercó a su primo para auxiliarlo. Cuando el hermano de Joel llegó, su única preocupación fue asistir al chico y no se fijó en lo que había pasado. “Llamen a mamá”, le alcanzó a decir su hermano mientras Lucas lo alzaba en brazos y corrió hacia el hospital.

Ya en el nosocomio, en medio de una fuerte conmoción, la Policía fue alertada de lo ocurrido y un móvil se presentó allí, mientras otro acudía al lugar del disparo. Matías ya se había esfumado, el arma había desaparecido y su hermano Leandro había baldeado la vereda “con la finalidad de borrar toda evidencia”, afirmó Brenda a Primer Plano Online. En el hospital, Leandro justificó su accionar diciendo que limpió la sangre porque la cuadra “estaba llena de chicos”.

Matías Coria tenía pedido de captura por integrar la banda que intentó asaltar al panadero justiciero de Rafael Castillo

Según su familia, los uniformados se fueron de la cuadra y anotaron “intento de suicidio”, aunque sin realizar ningún tipo de pericia. Desde aquella noche Matías Coria está prófugo de la justicia. Tiene una orden de captura por homicidio simple solicitada por el fiscal Gastón Duplaá, basada en el relato de testigos que aseguran que el prófugo expresó: “me mandé una cagada, se me escapó un tiro”.

La familia cree que, efectivamente, el hecho pudo haber sido accidental, dado que Coria solía manipular armas y hacía un perverso juego de ponerla en el cuerpo de sus amigos. “Le apuntó a la cabeza y se ve que se le escapó el tiro. No sé si fue accidental o a propósito, pero lo cierto es que Matías es un asesino y la Policía lo tiene que agarrar para que pague por lo que hizo”, cerró Brenda.

Actualmente hay un enfrentamiento entre las familias por este hecho, y un pedido de justicia de parte de los allegados a Matías. En el medio, una situación de extrema gravedad, que grafica la impunidad que aún existe para cierta gente: Matías Coria tenía pedido de captura vigente por haber sido parte de la banda que intentó asaltar al panadero justiciero de Rafael Castillo, que mató a uno de los asaltantes.

Otro detenido por el caso del panadero en Rafael Castillo: se trata del joven que escapó herido

Este joven, de apenas 18 años y sin recursos para profugarse, estaba en su casa, como si nada, haciendo de las suyas y armado. Si lo hubieran querido encontrar, los investigadores no hubieran tenido que hacer más que ir a buscarlo al lugar en el que vivía. Pero no pasó. Y la familia de Joel no tiene consuelo.

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