Wednesday 21 de October, 2020

Una mirada empresaria sobre las crisis que se reiteran, el descalabro económico y el futuro

"Es hora de que vayamos terminando con estas cosas", planteó Edgardo Gámbaro, presidente de la Unión Industrial del Oeste (UIO). El círculo vicioso que se retroalimenta con el paso de los años.

Edgardo Gámbaro

Poco para celebrar tienen los industriales en estas horas en Argentina. La caída en la producción, el achicamiento del mercado interno por la baja en el consumo, las tazas usurarias para acceder al crédito y ahora el nuevo impuesto a las exportaciones conforman un combo explosivo que detona el presente y ni hablar el futuro.

En base a datos oficiales que retrotraen la estadística a julio, la actividad industrial registró una caída del 5,7% en comparación con igual período de 2017 y alcanzó el tercer mes consecutivo en baja. En el acumulado de los primeros siete meses de 2018 en su conjunto, el estimador mensual industrial (EMI) alcanza el mismo nivel que en igual período del año anterior, por lo que registra una variación interanual de 0,0%. Eso sí: julio fue el tercer mes seguido de retracción, luego de los retrocesos del 1,2% en mayo y 8,1% de junio, tras un período con datos positivos entre enero y abril. Y eso que aún lo peor del dólar a $40 todavía no se midió.

“No hay nada para celebrar. Ya veníamos con una preocupación por la caída del nivel de actividad recurrente en los últimos meses por la disminución del mercado interno y con tasas de interés súper elevadas, que no permiten el desarrollo de ninguna actividad normalmente. No sólo para producir sino para adquirir capital de trabajo o inversiones”, reflexionó Edgardo Gámbaro, presidente de la Unión Industrial del Oeste, en conversación con Adrián Noriega en la emisión semanal del programa periodístico Primer Plano.

A los 53 años, el empresario ya está acostumbrado a convivir con las vicisitudes de economía en la Argentina. Y las crisis, que no permiten proyectar un país con un horizonte de, al menos, veinte años hacia adelante. “Pero hay una edad en donde uno dice muchachos, terminemos con esto de las crisis porque vimos a nuestros abuelos, a nuestros padres y nuestra vida se fue desarrollando crisis tras crisis”, analizó. Y agregó: “en este camino les vamos a heredar a nuestros hijos esta situación. Es momento de que vayamos terminando con estas cosas”.

Para finalizar, Gámbaro dejó entrever una suerte de anhelo que se expresa más allá de su empresa y entorno. “Vemos cómo otras sociedades del mundo se organizan con igualdad de oportunidades para todo el mundo, con calidad de vida para todos, y esperamos y queremos eso para nuestros hijos”, concluyó.

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