Sunday 14 de August, 2022

Violencia, drogas y armas en un colegio de Merlo: crónica del reclamo de una comunidad educativa

El fenómeno ocurre desde hace semana en la Escuela Técnica Nº 5 de la localidad de Libertad, y ayer tuvo un corolario con la reunión que mantuvieron autoridades del establecimiento e inspectoras regionales con padres y madres.

Las autoridades se pusieron al frente de la reunión para dar información a padres y madres

Una comunidad educativa de pie se reunió esta tarde en la sede de la Escuela Técnica Nº 5 de la localidad de Libertad, en Merlo, para reclamar y escuchar la voz de las autoridades frente al incremento de hechos de violencia y de otra índole que se registran dentro y fuera del colegio, por los cuales hay estudiantes que dejaron de concurrir.

Las denuncias que se escucharon están vinculadas al consumo de drogas, robos, peleas y hasta la presencia de armas en las instalaciones de la institución. Entre las víctimas hay alumnos, alumnas, profesores y preceptores, que padecieron agresiones en las últimas semanas. Este año en particular se incrementaron los ataques, cuando hasta antes de la pandemia eran casos aislados.

La escuela tiene dos turnos: mañana y tarde. Lo verdaderamente insólito del proceso que atraviesa la entidad educativa es que videos con peleas y agresiones entre estudiantes fueron publicados en redes sociales y subidas para potenciar la violencia. Hasta se creó un perfil para exponer las reyertas, que fue creación de los propios alumnos y alumnas.

Ante la presencia del director, los vicedirectores y tres inspectoras regionales de Educación, madres y padres escucharon las explicaciones de las autoridades. Primer Plano Online acudió al lugar luego de los reiterados mensajes recibidos en la redacción para la cobertura del caso. Fue realmente una decisión muy positiva de los responsables del colegio que quienes toman determinaciones pongan la cara y expliquen qué está pasando. Es que el primer paso para resolver un problema es aceptar que existe, no negarlo, a diferencia de lo ocurrido con otros conflictos escolares.

Por caso, el martes pasado, en las afueras del edificio hubo una feroz pelea entre chicas; el jueves otra entre varones que tuvo revancha un día después. En esa jornada también fue agredida una preceptora, empujada en verdad, aunque la cosa no pasó a mayores. De la voz de padres y madres se oyó la denuncia de presencia de navajas, y una mamá incluso contó que su hija fue herida con un corte. El propio director aceptó y reconoció que encontraron esas armas blancas en el colegio, así como detectaron la venta de drogas en el interior.

“Se trasladan los conflictos por la venta de estupefacientes y la pica entre distintos barrios adentro del colegio”, reflexionó uno de los participantes en la reunión de ayer. Una inspectora explicó el protocolo de intervención ante la venta de droga y la violencia: como se trata de menores no se los puede exponer. “Ante un hecho de violencia en el interior del colegio se individualiza al agresor y al agredido, se trata con las familias y se trata de mediar de saber el motivo de causa”, precisó.

“La escuela sola no puede con todo. Los conflictos sociales se mudan a la escuela y es una de las tantas problemáticas por abordar. Hay sanciones que intentan ser reparatorias, no punitivas. Las autoridades del colegio no pueden revisar las pertenencias de las y los estudiantes, y sólo se pueden limitar a preguntar qué llevan encima. Si la respuesta es afirmativa sobre una navaja, se trata de persuadir a que la entregue y se avisa a la familia”, completaron.

Hay estudiantes, varones y mujeres, que no están concurriendo a la escuela sencillamente por miedo. De los 1.500 chicos y chicas que alberga el colegio, ayer hubo cerca de 400 papás y mamás presentes en la reunión. Otra respuesta interesante que brindó el director, absolutamente consustanciado con lo que sucede: muchas veces las familias naturalizan que un pibe o una piba llegue a su casa con un celular que no le pertenece, otro día con una cartuchera y demás. “Desde las familias hay mucha responsabilidad y sería bueno hacerse cargo también”, reflexionó.

Mientras tanto están revisando el protocolo de sanciones y manteniendo desde la escuela reuniones de manera individual y grupal con familias. La escuela no le da la espalda ni esconde el problema y trata de llevar solución al tema de la violencia.

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