Monday 8 de August, 2022

Volver a vivir: a Bautista lo atropelló un colectivo a la salida de la escuela y ni los médicos pueden explicar su recuperación

Fue llevado ayer a sala común tras nueve días en terapia intensiva en el hospital Posadas. El cuadro con el que arribó era muy grave: fuerte golpe en el corazón que le afectó hasta los pulmones y hasta fractura de cráneo. “A los 13 años me demostró que es un tanque”, le contó su mamá a Primer Plano Online.

Bautista con su mamá Karen en la sala común a la que el tanque fue trasladado ayer luego de esa increíble recuperación

Bautista Agüero (13) puede contar que volvió a vivir. Su mamá Karen da fe de eso: al adolescente lo atropelló un colectivo, estuvo nueve días internado en terapia intensiva en el hospital Posadas con pronóstico reservado y de repente ayer lunes fue trasladado a sala común. El chico es protagonista de una evolución que hasta a los médicos les cuesta explicar desde lo estrictamente científico.

El adolescente es alumno de segundo año de la Escuela Técnica Nº 8 de Haedo, ubicada en las cercanías de la vía muerta, y ese día se fue al club 5 de Junio con sus compañeros a almorzar en el rato que les queda libre al mediodía. “Estaban en Gaona y Amado Nervo y, según lo que me cuentan, cuando cruzó la calle se le cayó el celular y volvió a buscarlo. En ese interín pasó el colectivo”, le contó Karen Juárez, la madre del muchacho, a Primer Plano Online.

El transporte que lo embistió es de la línea 302 perteneciente a Empresa del Oeste. En ese momento, uno de los compañeros de Bauti la llamó a Karen para contarle. “Tuvo un accidente”, fue lo único que alcanzó a decirle antes de cortar la comunicación. Al instante se contactó con ella otra persona, que es profesora del colegio, y le informó que el nene estaba bien, pero le pidió que vaya lo antes posible. Como si eso fuera poco, otro alumno se comunicó y le dijo sin anestesia: “a Bauti lo atropelló un colectivo”.

“Ahí se me paralizó la vida”, contó la mujer, que estaba en su casa, a diez cuadras del lugar del siniestro, y llegó literalmente volando. Cuando arribó se encontró con su hijo tirado en el piso gritando de dolor, con expresiones tales como “ayúdenme, me voy a morir”, y el micro con el parabrisas hundido. Vio la llegada primero de los bomberos y después de una ambulancia, que lo trasladó al citado hospital. Ahí es donde la familia del nene recibió otra noticia desesperante.

Nos dijeron que el golpe le había afectado el corazón, los pulmones, el hígado y que tenía fractura de cráneo. Incluso le pusieron un catéter para medirle la presión craneal porque sino iban a tener que abrir. Encima al llegar se descompensó y los médicos empezaron a correr”, describió Karen. Imagen del horror si las hay para una madre.

Al rato, desde la sala de atención una enfermera salió y le informó que pensaron que el chico había entrado en paro cardíaco, por eso la desesperación general. “Ahí lo intubaron, le hicieron una tomografía y comenzó la procesión”, contó Karen. Hubo múltiples cadenas de oración, pedidos de dadores de sangre, y la eterna espera por su despertar, cosa que finalmente pasó.

“Pese a las alteraciones que tuvo está más orientado, empezó a comer y sólo tiene un poco de disfonía. Todavía no se puede parar y esperamos que lo evalúen el resto de los especialistas”, narró su mamá. No hay fecha para la vuelta a casa, pero no está tan lejos. Y la frase de la médica que ayer lo vio aún resuena en su mente: “Bauti, te miro y no puedo creer que estés así”.

“No se quebró ningún hueso del cuerpo y lo único que tiene visible es un raspón en la espalda. Yo lo cargo y le digo que paró el colectivo con el cuerpo. Hace unos días no veía cómo algún día iba a poder recordar esto con una sonrisa, y encontré la manera. A los 13 años me demostró que es un tanque”, se sinceró Karen, con otro semblante para mirar el mundo a partir de esta experiencia.

Para cerrar, la mamá dejó una frase a la empresa de colectivos. Si bien no echó culpas puntuales, se refirió al aspecto humano. “Nadie se contactó con nosotros ni siquiera para saber cómo estaba Bauti. Nosotros estuvimos dedicados a esperar su evolución, ni denuncia hicimos”, cerró, mientras de a poco vecinos y amigos del nene empiezan a hacer carteles de bienvenida para dejarle en su casa de El Palomar.

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